¿Mi corazón? Así de grande.
Gracias a ti, que me ayudaste a educarlo.
A sentir lo más mínimo, a emocionarme con facilidad, a protegerlo con una fina capa de dureza, o quizá taparle para que no sienta, lo que no queremos sentir.
No puedo negar que he llorado con películas, o con canciones, pero las lágrimas mas abundantes fueron por amor. Pero debo decir que a día de hoy, mi corazón aprendió en el camino de los sentimientos, a reírse de todo y de todos, de apreciar a quién quiere, no ha quien debe, a reírse de quien debe, no de quien puede.
Han pasado mil y una personas por la estancia de mi corazón, la mitad se quedaron ahí un tiempo, y la otra mitad, aun están alojados en él.
Se puede entrar y salir con facilidad, pero si en él, alguien se hace un espacio mas profundo, será difícil que lo abandone.
También es una especie de autopista, ya que pasan miles y miles de personas. Cuándo los momentos son oscuros, encienden la luz para ir con más cuidado.
Gente que sobrepasa la velocidad, o que no llegan al límite.
Pero aún así, de la forma que sean, son las personas que quieres.

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