Aprendemos de pequeños a vivir en ella, normalmente nos enseñan nuestros Padres, Hermanos...a dar nuestros primeros pasos en ella.
Te llenas de golpes, heridas, sangre y sustos, como la vida misma.
Pero al día siguiente, todo ello se convierte en un capítulo de una gran vivencia.
La sonrisa aparece en nuestra cara cuando vemos que nosotros solos podemos ir sujetándonos en ella.
Pero por si acaso, un adulto está a nuestro lado, para reducir nuestras caídas.
Luego te das cuenta que ya puedes ir tu sólo, lo malo es cuándo por tu culpa, como por ejemplo sentirte libre en ella, o por la de pequeños impedimentos en el camino, te caes, te derrumbas.
Y quizá ahí, no esté ese adulto que antes querías tu, que ahí estuviera contigo.Pero te levantas de nuevo, lo vuelves a intentar...cuántas veces sea necesario, porque de golpes y heridas se vive, se aprende, se es mas fuerte.
Montar en bici, jamás se olvida, y la vida misma tampoco, allá donde queramos que vayamos, la llevaremos con nosotros, recordado todos y cada uno de los momentos...
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